En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, ofreció una reflexión pastoral en la que invitó a los fieles a redescubrir la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida cristiana, bajo el lema propuesto este año por la Iglesia: "La palabra de Cristo habite en ustedes".
El arzobispo partió de una experiencia cotidiana: las visitas inesperadas y aquellas que se esperan con ansias. Desde allí, propuso una analogía espiritual para interpelar a los creyentes sobre el lugar que ocupa la Palabra de Dios en la propia vida. "Hay visitas que incomodan y desinstalan, y otras que quisiéramos que no se terminen", señaló, e invitó a preguntarse si la Palabra es recibida como una presencia viva o apenas tolerada de manera superficial.
Monseñor Lozano subrayó que el verbo "habitar", utilizado por san Pablo en la Carta a los Colosenses, no alude a un contacto ocasional, sino a una presencia estable y profunda. Permitir que la Palabra habite implica dejar que eche raíces, influya en las decisiones, modele los sentimientos y transforme el modo de relacionarse con los demás.
"No se trata solo de escuchar o estudiar, sino de permitir que la Palabra renueve nuestra existencia desde dentro", afirmó.
El arzobispo sanjuanino destacó que la Palabra de Dios no es únicamente un conjunto de normas o enseñanzas morales, sino una presencia viva y eficaz, capaz de iluminar los caminos personales y comunitarios, orientar el discernimiento y sostener el testimonio cristiano en medio de las dificultades.
El poder transformador de la Palabra
La reflexión se enriqueció con la coincidencia litúrgica de esta jornada con la fiesta de la conversión de san Pablo. El arzobispo recordó el encuentro del apóstol con Cristo camino a Damasco como un ejemplo elocuente del poder transformador de la Palabra cuando es acogida con humildad.
"Pablo permitió que esa Palabra lo despojara de seguridades viejas y lo lanzara a una vida nueva al servicio del Evangelio", expresó.
Tras recordar la confesión de fe de Pedro en el Evangelio de san Juan: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna", destacó su vigencia para los creyentes de hoy. En medio de dudas, cansancios o confusión, afirmó, la Palabra de Cristo sigue siendo fuente de sentido, consuelo y esperanza.
Monseñor Lozano animó a vivir el Domingo de la Palabra de Dios como una oportunidad para renovar el compromiso con la Escritura, no como un texto más, sino como la presencia viva de Cristo en la Iglesia.
"Que la Palabra transforme nuestra vida, nos impulse a un testimonio creíble y nos sostenga en los momentos de búsqueda", concluyó.