Para el misterio de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor Hermanos, hoy miércoles de ceniza damos inicio a este tiempo de la Santa Cuaresma, tiempo litúrgico de preparación para la Pascua. Para el misterio de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor el misterio central de nuestra fe. Y por eso la Iglesia, desde tiempo inmemorial, siempre pues, ha invitado al Pueblo de Dios, no solamente de manera individual o personal, sino también como Pueblo de Dios, a prepararse adecuadamente con estos signos o elementos constitutivos.
La limosna, la Palabra de Dios para orar con ella, y el ayuno. El Papa León XIV ha escrito su primer mensaje de cuaresma que se difunde por las redes, y les invito para que puedan leerlo y meditarlo, es muy hermoso. Él lo ha titulado Escucha y Ayuna.
Escuchar es la actitud que quiere hacer la Voluntad de Dios y debe escuchar su Palabra. Obviamente para después ponerla en práctica. Y la primera actitud es escuchar.
Escuchar la Palabra del Señor. Dice en el mensaje del Papa que Dios escucha. Como escucho el dolor y el sufrimiento del Pueblo cuando estaba esclavizado en Egipto, he oído el clamor que llega hasta mí.
Y por eso llamo a Moisés para que colabore con él. Nos invita a que tanto la limosna, la oración y el ayuno no lo hagamos para ser vistos por los demás, porque entonces no vamos a recibir recompensa alguna de Dios. Es una invitación a vivir coherentemente, sin hacer propaganda ni procurar ser apreciado por los demás.
Dios que penetra hasta el fondo del alma, lo que hay en el corazón, sabe lo que hay en nosotros y Él será el que nos recompense. Previamente hemos escuchado al profeta Joel llamar al Pueblo, llamarle a la conversión, vengan, busquen al Señor, para decirle a Dios, perdona a tu Pueblo, Señor, porque somos pecadores. Y por eso estamos aquí convocados hoy, miércoles de ceniza, para pedir perdón al Señor de nuestros pecados.
San Pablo, por su parte, en este pasaje de la segunda carta a los Corintios, dice que este es el tiempo favorable de salvación. Y previamente, con mucha fuerza, Él dice, déjense reconciliar por Dios, porque Cristo, con Su sangre preciosa, la entrega de Su vida nos ha reconciliado con Dios. Nuestros pecados han sido perdonados.
Y por eso tenemos que procurar vivir en un clima de reconciliación y de paz con Dios que con los hermanos. Bien, entonces, queridos hermanos, aquí estamos dispuestos a dar inicio a este tiempo de penitencia, de austeridad, de sobriedad, de vida. Todo esto nos exhorta el Papa León, ¿verdad?, y la Iglesia.
Y nosotros somos conscientes porque también hemos vivido ya muchas cuaresmas y ahora vamos a hacer a continuación el rito de la imposición de la ceniza en nuestra cabeza, en nuestra frente, que pone de manifiesto la fragilidad, la condición de nuestra vida. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero somos polvo y al polvo hemos de retornar.
Pero Él sopló sobre nosotros Su Espíritu para hacernos semejantes a Él. Y esta es la razón por la cual tenemos que elegir en nuestra vida siempre el camino del bien, personal, familiar y comunitariamente. De hecho, en el mensaje, el Papa, en un tercer momento, después de invitar a la escucha, al ayuno, y a un ayuno no solamente del alimento material, sino hoy día, Él habla de desarmar el lenguaje.
A veces con nuestras palabras podemos herir a los demás. Entonces nos invita a que seamos siempre amables, no insultemos, no agraviemos a nadie, ni con nuestras palabras, ni tampoco con nuestros juicios. Nos cuidemos.
Hoy día es muy frecuente el insulto, incluso por las redes sociales. Y tenemos que procurar entonces vivir con esa paz y ese amor a Dios y al hermano. Otro aspecto importante a tener en cuenta es escuchar la palabra de Dios y el clamor de los pobres, de los que sufren, porque Dios escucha esa súplica.
Nosotros también, como buenos discípulos de Jesús, hemos de procurar escuchar el dolor y el sufrimiento de los pobres, de los que sufren la injusticia. Para poder cooperar y colaborar con Dios, haciendo de este mundo un lugar mejor, conforme a su designio. Así que hermanos, a esto estamos invitados todos, a progresar estos días, 40 días de penitencia, de austeridad, de sobriedad, de saber compartir lo poco o mucho que tengamos con los demás, porque ese es el ayuno que más agrada a Dios, al profeta Isaías también.
El ayuno que a mí me agrada es el ayuno de que compartas tu pan con el hambriento y tengas también compasión y misericordia de aquel que tiene necesidad para tener un corazón misericordioso y compasivo como el de Dios. Bien hermanos, personal y comunitariamente, procuremos en estos días purificar la conciencia, el corazón, nuestros egoísmos, para unirnos más íntimamente a Cristo Jesús y vivir así el misterio pascual que en los primeros días de abril celebraremos este año Dios mediante. Ahora tengamos un momento, ¿verdad?, de oración, de reflexión y de súplica al Señor, para que perdone nuestros pecados, purifique nuestra alma y así, teniendo los mismos sentimientos de Jesús, nos unamos más íntima y estrechamente, tanto personal como comunitariamente, al misterio pascual de Jesucristo.
La Santísima Virgen María, que fue tan dócil al escucha de la Palabra de Dios, nos proteja e interceda por nosotros.
Colaboración: “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen” programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen –Iglesia Catedral- de Formosa.