Un ángel fue el que dijo a las mujeres llegadas al sepulcro que Cristo ya no debía ser contado más entre los muertos: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado” (Lc 24, 5-6).

Considerando que cada detalle en torno a la Resurrección del Señor está repleto de sentido, no podemos sino darle gracias a Dios por enviarnos mensajeros, sus ángeles, para anunciar las grandezas de la salvación. Es a través de ellos como los hombres hemos conocido importantes acontecimientos y aspectos de la providencia amorosa del Creador.

La palabra ‘ángel’ procede del latín angĕlus, transliteración del griego ἄγγελος [ángelos], que quiere decir “mensajero”.

¿Por qué ‘Lunes del Ángel’?

Las razones son varias. Para empezar, este día puede ser una ocasión para recordar al querido San Juan Pablo II, quien hace 32 años, el 4 de abril de 1994, lunes de la Octava de Pascua de aquel año, reflexionó sobre el sentido de esta conmemoración y su raíz teológica. En su alocución, tras el rezo del Regina Coeli, el Papa Santo dijo: «¿Por qué se le llama así? Me parece que es acertado ese nombre: ‘Lunes del Ángel’. Conviene dejar un poco de espacio a este ángel, que dijo desde lo más profundo del sepulcro: “Ha resucitado”... Estas palabras —Ha resucitado— eran muy difíciles de pronunciar, de expresar, para una persona humana. También las mujeres que fueron al sepulcro lo encontraron vacío, pero no pudieron decir: Ha resucitado, sólo afirmaron que el sepulcro estaba vacío. El ángel dice más: “No está aquí, ha resucitado”».

El Evangelio de San Mateo es la fuente de donde San Juan Pablo II toma las palabras del ángel del Señor y que reproduce en su discurso. Dice el evangelista: «El ángel tomó la palabra y les dijo a las mujeres: “Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho”» (Mt 28, 5-7).

Finalmente, un Lunes del Ángel es propicio para profundizar en la sabiduría de Dios que ha dispuesto que sus ángeles sean mediadores entre Él y cada uno de nosotros. Los ángeles custodian, advierten y comunican los dones de Dios en el día a día de nuestras vidas.