En vísperas del Día del Amigo, que se celebra cada 20 de julio en la Argentina, monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, dedicó su reflexión dominical a la amistad. En su mensaje, resaltó que "no estamos hechos para la soledad" y que los vínculos auténticos son un regalo que sostiene sostiene el transcurrir de la existencia.

El prelado sanjuanino subrayó que los amigos verdaderos son capaces de mirar nuestras "partes rotas" y permanecer, sin juzgar ni exigir explicaciones, ofreciendo su presencia como el gesto más noble. Recordó que muchas veces acompañar significa callar, estar junto al otro sin necesidad de respuestas, porque "la compañía silenciosa habla y expresa mucho".

La columna también evocó la fuerza de la amistad en la cultura y la música, citando la canción "Amigo" de Roberto Carlos y una frase atribuida a Jorge Luis Borges: "Lo esencial es indefinible. ¿Cómo definir a una persona que queremos? No se puede".

Al respecto, el arzobispo destacó que la amistad se cultiva en pequeños gestos cotidianos -un mate compartido, una caminata, un abrazo- que se convierten en raíces profundas de esperanza. Desde la fe, añadió, la amistad abre un horizonte trascendente, convirtiéndose en puente hacia lo eterno.

Finalmente, monseñor Lozano recordó que Jesús mismo eligió caminar acompañado de amigos como Pedro, Juan, María Magdalena y los hermanos de Betania, mostrando que la amistad es "don y tarea: acoger, acompañar y amar, incluso en el misterio y la incomprensión".

En el cierre de su reflexión, expresó con gratitud: "Doy gracias a Dios por mis amigas y amigos. Sin ellos no me entiendo. Sin ellos no puedo".