El papa León XIV realizó este lunes una visita privada a la Abadía de Montecasino para orar por el fin de los conflictos armados en el mundo.
"León XIV realizó una visita privada a la comunidad monástica y a la abadía de Montecasino, donde se detuvo a rezar ante la tumba de San Benito, encomendándole sus oraciones por la paz en las regiones del mundo marcadas por el derramamiento de sangre y los conflictos", informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
El Papa almorzó con la comunidad benedictina y luego regresó a su residencia en Castel Gandolfo, donde está pasando unas vacaciones.
Montecasino ocupa un lugar central en la historia de la Iglesia y de Europa. Fue el primer monasterio fundado por san Benito hacia el año 529, desde donde se difundió la regla benedictina, basada en el equilibrio entre la oración, el trabajo y la vida comunitaria, que ejerció una profunda influencia en el desarrollo espiritual, cultural y social del continente.
Según el relato de san Gregorio Magno, Benito murió en este mismo monasterio el 21 de marzo de 547 y fue enterrado en el oratorio de san Juan Bautista, en la sepultura que él mismo había preparado, junto a su hermana melliza, santa Escolástica.
Un buen lugar para pedir la paz porque conoce la guerra
A lo largo de casi quince siglos de historia, la abadía ha sufrido repetidas destrucciones. Fue arrasada por los lombardos y posteriormente por los sarracenos.
En la Edad Media quedó gravemente dañada por un terremoto y durante la Segunda Guerra Mundial fue prácticamente destruida en la célebre batalla de Montecasino. Tras el conflicto, el monasterio fue reconstruido respetando su diseño original.
Pese a esas devastaciones, la tumba de san Benito ha permanecido como un símbolo de continuidad y de paz. En 1964, san Pablo VI lo proclamó patrono de Europa en reconocimiento a la huella que dejó en la construcción de la identidad cristiana del continente. Años después, Juan Pablo II amplió ese patronazgo incorporando también a los santos Cirilo y Metodio.