En el marco de la propuesta de la Conferencia Episcopal Argentina "Recemos juntos para preparar la visita del Papa León", monseñor Jorge Luis Wagner, obispo de Comodoro Rivadavia, invitó a reflexionar sobre la "civilización del amor en esta era digital", a partir del mandamiento nuevo de Jesús.

El encuentro de oración contó con la participación de María Eugenia Boudier, de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz. El obispo señaló que el amor cristiano no se reduce a un sentimiento, sino que implica entrega, gratuidad y compromiso. "Jesús nos deja este mandamiento como esta fuerza de ir renovando y cambiando las relaciones y también las estructuras sociales", afirmó.

Monseñor Wagner repasó el origen de la expresión "civilización del amor", promovida por Pablo VI en 1975, y su desarrollo posterior en el magisterio de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Destacó como principios la búsqueda del bien común, la defensa de la dignidad humana, la solidaridad y el protagonismo de los jóvenes.

De la tecnología a la fraternidad
Al referirse a la encíclica Magnífica humanitas de León XIV, el obispo destacó que el Papa retoma esta perspectiva para plantear una alternativa a la "cultura del poder". Citó especialmente los números 210 y 211, donde se propone traducir la caridad en estructuras y considerar al otro como "un aliado indispensable" para construir el bien común.

En ese sentido, sostuvo que las estructuras tecnológicas, económicas y políticas deben estar orientadas al servicio de la persona, la comunión y la fraternidad. También advirtió sobre el riesgo de reducir la realidad a la eficiencia, el lucro o lo técnico, y llamó a "rediseñar la manera de convivir".

Monseñor Wagner invitó a no quedarse en la denuncia de las situaciones de conflicto, sino a mirar la historia desde la fe en Cristo crucificado y resucitado. "Los cristianos ven las tinieblas y las llaman por su nombre, pero no nos quedamos paralizados frente a esto", expresó, al destacar la esperanza y la posibilidad de conversión.

Finalmente, propuso llevar la reflexión a gestos concretos: revisar hábitos personales y comunitarios, acercarse en medio de las diferencias, ser puente, construir la paz, asumir la mirada de las víctimas, relanzar el diálogo y crear iniciativas que ayuden a cuidar y construir la civilización del amor.

El encuentro concluyó con una oración a la Virgen María y la invocación a Nuestra Señora de Luján, en preparación para la visita de León XIV a la Argentina.