La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó sus condolencias por el fallecimiento de monseñor Virginio Bressanelli SCJ, obispo emérito de Neuquén y miembro de la congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como dehonianos.
A través de una carta publicada este 23 de octubre, el presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, junto con el secretario general, monseñor Raúl Pizzaro, señalaron que el prelado entregó generosamente su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia. Asimismo, resaltaron su fidelidad al Evangelio, su espíritu de comunión y su compromiso con la Iglesia universal.
"Recordamos especialmente su sabiduría, su profundo discernimiento pastoral y su capacidad para acompañar con cercanía, delicadeza y espíritu fraterno a sus hermanos obispos", señalaron en el texto, ocasión en la que ponderaron particularmente su acompañamiento a quienes atravesaban momentos de dificultad.
Y manifestaron su gratitud a Dios por la vida y el ministerio del obispo emérito, encomendando su alma a la misericordia del Padre, con la esperanza puesta en la Resurrección. "Que el Sagrado Corazón de Jesús, al que consagró su vida, lo reciba en la plenitud de su amor y conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lloran su partida", concluyeron.
Texto de la carta
Queridos hermanos:
Con profundo pesar hemos recibido la noticia del fallecimiento de Monseñor Virginio Domingo Bressanelli, obispo emérito de Neuquén, miembro de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, quien fuera vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina durante el período 2011-2014.
En nombre de los obispos de la Argentina, queremos hacerles llegar nuestra cercanía fraterna y nuestro afecto, uniéndonos a la oración de toda la comunidad diocesana de Neuquén y de la familia Dehoniana, que hoy despiden con dolor y gratitud a un pastor que entregó generosamente su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia.
Su ministerio episcopal en Comodoro Rivadavia, entre 2005 y 2010, y posteriormente en Neuquén, entre 2010 y 2017, así como su compromiso con la Iglesia universal, dan testimonio de una vida marcada por la fidelidad al Evangelio, el espíritu de comunión y la entrega generosa a los demás.
Recordamos especialmente su sabiduría, su profundo discernimiento pastoral y su capacidad para acompañar con cercanía, delicadeza y espíritu fraterno a sus hermanos obispos, particularmente a quienes atravesaban momentos de dificultad. Su palabra serena, su escucha atenta y su mirada profundamente eclesial fueron un valioso aporte a la vida y la misión de nuestra Conferencia Episcopal.
Damos gracias a Dios por su vida, por su ministerio y por todo el bien que sembró entre nosotros. En este momento de dolor, los acompañamos con nuestra oración y confiamos a nuestro hermano Virginio al abrazo misericordioso del Padre, sostenidos por la esperanza de la Resurrección. Que el Sagrado Corazón de Jesús, al que consagró su vida, lo reciba en la plenitud de su amor y conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lloran su partida. Con nuestro afecto fraterno y unidos en la esperanza de Cristo resucitado.