"Ofrezco mi apoyo a quienes luchan por la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos de América y en todo el mundo", declaró el papa León XIV en un videomensaje en inglés, dirigido a la Universidad DePaul en Chicago, Estados Unidos, con motivo de un acto conmemorativo que celebra el 15.º aniversario de la abolición de la pena capital en el estado de Illinois, programado para esta noche, 24 de abril.

La pena capital, que entró en vigor en Illinois en el año 2000, fue abolida en el estado estadounidense el 9 de marzo de 2011, gracias a la firma del entonces gobernador Pat Quinn, quien ratificó las decisiones de la Cámara de Representantes y del Senado del 6 y 11 de enero de 2011.

La pena capital no es necesaria para defender la justicia
El Papa reitera que "es posible proteger el bien común y salvaguardar las exigencias de la justicia sin recurrir a la pena capital". A continuación, recordó las enseñanzas de sus predecesores, el papa Francisco y la Iglesia Católica, que "siempre enseñó que toda vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es sagrada y merece ser protegida".

Las palabras del pontífice se hacen eco de la declaración que hizo a los periodistas en el vuelo de regreso de África el 23 de abril, cuando León XIV condenó "todas las acciones injustas", añadiendo: "Condeno el asesinato. Condeno la pena de muerte", y reafirmando en términos casi idénticos su convicción de que "la vida de todas las personas -desde la concepción hasta la muerte natural- debe ser respetada y protegida". 

También el 9 de enero de este año, el mismo Pontífice, en su Discurso a los Miembros del Cuerpo Diplomático acreditados ante la Santa Sede , había subrayado que el "derecho a la vida es el fundamento mismo de todos los demás derechos humanos" y que una sociedad solo puede "florecer y prosperar" cuando "protege la sacralidad de la vida humana".

Démosles a los culpables la oportunidad de redimirse
Citando el párrafo 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica , en la "nueva versión" aprobada por el papa Francisco en 2018, León XIV afirma en su mensaje que "la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera tras la comisión de los delitos más graves".

En este sentido, continúa el Catecismo, "se pueden desarrollar, y de hecho se han desarrollado, sistemas de detención eficaces que protegen a los ciudadanos pero que, al mismo tiempo, no privan por completo a los delincuentes de la posibilidad de redención", y por lo tanto "es posible proteger el bien común y salvaguardar las exigencias de la justicia sin recurrir a la pena capital".

Por consiguiente, "la Iglesia enseña que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona".

El obispo de Roma concluyó su videomensaje expresando la esperanza de que los esfuerzos realizados "conduzcan a un mayor reconocimiento de la dignidad de cada persona e inspiren a otros a trabajar por la misma causa justa".