Hoy, 26 de abril, la Iglesia celebra el Cuarto Domingo de Pascua, tradicionalmente conocido como el Domingo del Buen Pastor. También hoy se celebra la 63.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
Han pasado ya tres semanas desde el Domingo de Resurrección y hoy la Iglesia nos invita a volver sobre la persona de Jesús, a quien el Evangelio presenta como el verdadero pastor y la única puerta de entrada, “la puerta de las ovejas” (ver: Jn 10, 1-10).
Meditar en Jesús, el Buen Pastor, es reconocer que Él es el centro y razón de ser de la Pascua -una ‘cincuentena’ a ser vivida como “un solo día”, prefigura de la eternidad una vez vencida la muerte-. Sigamos, pues, con el ánimo al tope durante el resto del Tiempo Pascual. Compartamos el gozo de la resurrección del Señor con quien tengamos cerca. Que a cada día no le falte un ¡Aleluya!
IV Domingo de Pascua: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”
La lectura del Evangelio está tomada del relato de San Juan (Jn 10, 1-10). En palabras del Papa Benedicto XVI, se trata de “un fragmento del largo discurso de Jesús sobre los pastores”. Esta vez, dirigido en primera instancia a los fariseos. Jesús usa dos figuras para hablar de sí mismo: Él es “el buen pastor”, y, al mismo tiempo, la única “puerta de entrada” del redil.
Así, el verdadero pastor entra por la puerta, sus ovejas reconocen su voz y lo siguen, mientras que los extraños -aquellos que quieren entrar al redil saltando la valla- son rechazados. Jesús los llama “extraños” y “bandidos”. Luego, señala que Él mismo es la puerta: quien pasa por Él encuentra salvación y vida plena, a diferencia de aquellos falsos guías que solo buscan hacer daño.
«En este pasaje, el Señor nos dice tres cosas sobre el verdadero pastor: da su vida por las ovejas; las conoce y ellas lo conocen a él; y está al servicio de la unidad… (Jesús) antes de designarse como Pastor, [el Señor] nos sorprende diciendo: "Yo soy la puerta" (Jn 10, 7). En el servicio de pastor hay que entrar a través de Él. Jesús pone de relieve con gran claridad esta condición de fondo, afirmando: "El que sube por otro lado, ese es un ladrón y un salteador" (Jn 10, 1).» (Papa Benedicto XVI, Homilía del IV Domingo de Pascua, 7 de mayo del 2006). El Papa hacía, con esto, una alusión especial a los que han recibido el Orden Sacerdotal, extensible a todos aquellos que participan del anuncio del Reino.
Evangelio según San Juan (Juan 10, 1-10)
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''.