El papa León XIV envió un mensaje con motivo del Año Jubilar convocado por el bicentenario del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, en el que destacó su figura como modelo de santidad, compromiso social y constructor de paz.

El pontífice expresó su cercanía con la celebración y recordó la huella "luminosa y fecunda" que el religioso franciscano dejó en la Iglesia y en la sociedad argentina durante el siglo XIX.

"Me uno con alegría al Año Jubilar que celebran con ocasión del Bicentenario del nacimiento del beato Mamerto Esquiú; religioso franciscano, misionero y obispo durante el pontificado de mi predecesor León XIII", señaló el Papa en el mensaje difundido con motivo de esta conmemoración.

León XIV afirmó que Esquiú "supo glorificar a Dios con sus buenas obras" y sostuvo que, aun en medio de dificultades y conflictos, nunca ocultó "la luz que gratuitamente había recibido".

En ese marco, deseó que el testimonio del beato "continúe brillando" entre los fieles y los impulse "a ser lámparas vivas en el hoy de la historia", capaces de sostener la fe, la esperanza y la caridad.

La comunión y la misión
El Santo Padre subrayó especialmente la dimensión evangelizadora y comunitaria de Esquiú, al señalar que vivió "la comunión y la misión" de manera concreta, mediante obras y gestos de bien.

También destacó su capacidad para construir "puentes de diálogo y colaboración" no sólo en el ámbito eclesial, sino también en los espacios sociales, políticos y culturales.

"El beato Esquiú fue un ciudadano comprometido con su país, que participó activamente en momentos claves de la historia argentina, trabajando siempre en favor de la unidad y del bien común", expresó.

En otro tramo del mensaje, León XIV recordó el espíritu misionero del fraile catamarqueño y su tarea pastoral en distintos países de América Latina.

"Como religioso misionero, no escatimó en generosidad y sacrificios a fin de que el Evangelio llegara hasta los confines de la tierra", afirmó el pontífice, al mencionar su labor en Bolivia, Perú y Ecuador.

Viajes a Roma y Tierra Santa
El Papa evocó los viajes de Esquiú a Roma y Tierra Santa, y destacó el valor de sus escritos, a los que definió como "un valioso legado" que permite conocer "las profundas experiencias de su corazón ardiente e inquieto".

En la parte final del mensaje, León XIV puso el acento en el compromiso del beato con la paz y retomó una cita de papa Francisco sobre los que trabajan por la reconciliación.

"Que la llamada a trabajar por la paz, a la que el beato catamarqueño supo responder en su tiempo y con determinación y valentía, también resuene hoy con fuerza en ustedes y se traduzca en gestos concretos de amor y reconciliación", exhortó.

Finalmente, el Papa encomendó este tiempo jubilar a la intercesión de Nuestra Señora del Valle, a quien Esquiú profesaba una profunda devoción, e impartió su bendición a los fieles y sus familias.