La comunidad santiagueña vivió este domingo una multitudinaria y emotiva celebración de la Fiesta Grande del Señor de los Milagros, en Villa Mailín, con una misa central presidida por el arzobispo de Santiago del Estero, cardenal Vicente Bokalic CM, quien llamó a rechazar "la lógica de la indiferencia y del individualismo" y exhortó a construir una sociedad más fraterna y solidaria.

La celebración reunió a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de Santiago del Estero y provincias vecinas. Junto al arzobispo participaron el obispo auxiliar de Santiago del Estero, monseñor Enrique Martínez Ossola; el obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SVD; autoridades provinciales encabezadas por el vicegobernador Carlos Silva Neder; el ministro de Gobierno, Bernardo José Herrera; y el comisionado municipal Lucas González.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presencia de la imagen original de la Virgen de Huachana, proveniente del departamento Alberdi, en un gesto de profunda devoción popular que acompañó la tradicional festividad.

Dimensión comunitaria de la fe popular
Durante la homilía, el cardenal Bokalic definió al santuario de Mailín como "un lugar desde donde el Señor nos envía" y destacó la dimensión comunitaria de la fe popular santiagueña.

"Nos reunimos como pueblo peregrino alrededor de la Cruz del Señor Forastero. Esta cruz bendita no es signo de derrota, sino de amor entregado y de esperanza para los pobres y sencillos", expresó.

El arzobispo señaló que "la peregrinación es imagen de la vida misma" y subrayó que "nadie camina solo" frente a las dificultades cotidianas que atraviesan muchas familias.

"Caminamos con otros que llevan cruces como las nuestras: enfermedades, desempleo, soledad, el dolor de no poder alimentar a los hijos, la angustia de los ancianos olvidados, la incertidumbre de los jóvenes y la lucha cotidiana de tantos trabajadores y campesinos", sostuvo.

En otro momento de su predicación, el cardenal Bokalic cuestionó "la lógica del individualismo" y criticó aquellas miradas sociales y políticas que promueven que "cada uno se arregle solo".

"Esa no es la lógica de Cristo. Esa no es la lógica del Evangelio", afirmó.

Evangelización y transformación de las realidades
El purpurado citó además textos de la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, de san Pablo VI, para destacar que la evangelización implica también transformar las realidades humanas a la luz del Evangelio y promover la dignidad de las personas.

En ese contexto, advirtió sobre diversas situaciones sociales que afectan a los sectores más vulnerables.

"No podemos acostumbrarnos a una sociedad donde muchos quedan descartados. No podemos aceptar como normal que haya ancianos y jubilados sin atención, enfermos sin acceso a remedios, personas con discapacidad olvidadas, familias sin trabajo digno y jóvenes sin oportunidades", manifestó.

El cardenal santiagueño también retomó enseñanzas del pontificado del papa Francisco y referencias al papa León XIV, al señalar que la Iglesia "no anuncia ideologías, sino el Evangelio de Jesucristo", y que debe ser "puente de fraternidad y presencia de esperanza en medio de un mundo fragmentado y herido".

Asimismo, invitó a las comunidades eclesiales a salir "del lugar de confort" y acercarse a quienes sufren exclusión, pobreza y abandono.

Mailín nos enseña la fuerza de la comunidad

"Mailín nos enseña la fuerza de la comunidad. Aquí el peregrino comparte el agua, el pan, el cansancio y la oración. Aquí aprendemos que la fe verdadera siempre crea comunión", expresó.

Finalmente, el purpurado animó a los fieles a regresar a sus hogares con un compromiso renovado de servicio y solidaridad.

"Seguir a Cristo no es desentenderse del hermano. El que abraza la cruz del Señor aprende también a cargar la cruz de los demás", concluyó.