El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, dedicó su reflexión semanal a profundizar en el significado de la encíclica Magnifica humanitas, promulgada por el papa León XIV al cumplirse 135 años de la histórica Rerum novarum de León XIII. En su análisis, destacó la continuidad entre ambos pontífices y la necesidad de iluminar los desafíos de la revolución digital con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Monseñor Lozano recordó que, al ser elegido sucesor de Pedro, el entonces cardenal Roberto Prevost optó por el nombre de León XIV para expresar su voluntad de dialogar con los desafíos de la época actual de manera semejante a como León XIII afrontó las profundas transformaciones provocadas por la revolución industrial de finales del siglo XIX.

Según explicó, León XIII es reconocido como el iniciador de la Doctrina Social de la Iglesia gracias a la publicación de Rerum novarum en 1891, documento que abordó los problemas derivados de los cambios económicos y laborales de su tiempo. Frente a la explotación, las desigualdades y las tensiones sociales, el pontífice propuso una visión basada en la justicia, la solidaridad y la dignidad de la persona humana.

En ese contexto, el arzobispo sanjuanino señaló que Magnifica humanitas retoma ese mismo espíritu de discernimiento para responder a los desafíos que plantea la revolución tecnológica actual, marcada por la digitalización y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.

DSI, corpus vivo de verdades
"La Doctrina Social de la Iglesia no es un conjunto estático de conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la vocación de la humanidad a una vida plena y justa", destacó monseñor Lozano al citar uno de los pasajes centrales del documento pontificio.

El prelado subrayó que el Papa invita a formular preguntas fundamentales acerca del rumbo de la humanidad, especialmente en un tiempo en el que la tecnología modifica profundamente las relaciones sociales, económicas y culturales. En ese sentido, afirmó que el discernimiento y la sabiduría resultan indispensables para evaluar las consecuencias de los avances científicos y orientar su desarrollo hacia el bien común.

La encíclica, explicó, reconoce los beneficios que la innovación tecnológica aporta en ámbitos como la medicina, la investigación científica y la protección ambiental. Sin embargo, también advierte sobre los riesgos de delegar decisiones esenciales en sistemas artificiales y alerta acerca del uso de estas herramientas con fines bélicos.

Responsabilidades ante las nuevas tecnologías
Monseñor Lozano destacó especialmente el planteo del Papa respecto de la responsabilidad humana frente a las nuevas tecnologías. Citando el texto pontificio, recordó que "no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles", porque la responsabilidad moral nunca puede ser reemplazada por algoritmos.

Asimismo, observó que el documento cuestiona la utilización de la inteligencia artificial para perfeccionar sistemas de armamento cada vez más destructivos y reclama que el desarrollo tecnológico permanezca subordinado a la defensa de la vida, la paz y la dignidad humana.

Para el arzobispo sanjuanino, la nueva encíclica constituye una valiosa herramienta para interpretar los cambios culturales y sociales de nuestro tiempo. En continuidad con el legado de León XIII, León XIV propone una ética del cuidado que sitúa a la persona en el centro y recuerda que el progreso sólo es auténtico cuando contribuye al desarrollo integral de todos.

Finalmente, monseñor Lozano sostuvo que Magnifica humanitas plantea un interrogante decisivo para la sociedad contemporánea: cómo custodiar la humanidad en una época marcada por la inteligencia artificial. La respuesta, afirmó, exige ejercer la prudencia, la responsabilidad y el discernimiento para que la tecnología esté siempre al servicio de la persona y nunca por encima de ella.