El papa León XIV exhortó a que el progreso de nuestro tiempo "no deje nuevas ruinas a su paso" y reclamó que las decisiones sociales, económicas y tecnológicas se orienten al bien común y a la protección de los más vulnerables. Lo hizo este 12 de septiembre, al recibir en audiencia a los participantes del IV Encuentro Sinodal Fratelli tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur, celebrado en Roma.
Durante su discurso, pronunciado en español e inglés, el pontífice afirmó que "las diferencias no tienen por qué conducir a la división", sino que pueden convertirse en "fuerzas creativas cuando están guiadas por la responsabilidad compartida".
En la audiencia participaron representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, además de organismos internacionales, empresas, sindicatos, universidades, fundaciones y movimientos sociales.
Un diálogo al servicio del bien común
León XIV recordó que el diálogo con el mundo forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia y sostuvo que el Evangelio exige dirigir la mirada hacia quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos.
"El imperativo del Evangelio de cuidar a los pobres exige que esa mirada se dirija de modo particular hacia quienes padecen con mayor gravedad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos", expresó.
Asimismo, invitó a discernir críticamente los avances científicos y tecnológicos.
"La cuestión decisiva es qué humanidad queremos construir y qué lugar tendrá en ella cada persona", afirmó.
El Papa valoró, además, la Agenda de Responsabilidad Compartida Norte-Sur impulsada por la Iglesia en las Américas y destacó que "los grandes desafíos sociales requieren responsabilidad compartida, participación y colaboración entre los distintos cuerpos de la sociedad".
La fraternidad frente a la polarización
El pontífice vinculó este camino con la "amistad social" propuesta por Francisco en Fratelli tutti y sostuvo que la experiencia sinodal enseña que escuchar las diferencias no significa eliminarlas, sino discernirlas para buscar aquello que sirve al bien de todos.
También hizo suya la exhortación "No tengan miedo", al señalar que las tensiones pueden convertirse en oportunidades de construcción común cuando están guiadas por la responsabilidad compartida.
La Doctrina Social, criterio de discernimiento
León XIV explicó que la Doctrina Social de la Iglesia no es "un manual de principios y normas" para aplicar mecánicamente, sino "un proceso de discernimiento compartido".
Indicó que el verdadero valor de las decisiones no se mide sólo por el consenso que generan, sino por su capacidad de proteger los intereses de quienes tienen menos poder para defenderse y de garantizar una vida digna para todos, especialmente para los más débiles.
La imagen de Nehemías
En el tramo final de su intervención, el Papa recurrió a la figura bíblica de Nehemías como ejemplo de reconstrucción comunitaria.
"Que el progreso de nuestra época no deje nuevas ruinas a su paso, y que todo lo que construyamos sea verdaderamente un hogar y un refugio para todos, empezando por los más necesitados", exhortó.
Asimismo, animó a promover una "cultura de la negociación" al servicio del bien común y de la paz, capaz de abrir caminos de encuentro incluso cuando existen intereses contrapuestos.
La audiencia concluyó con el rezo del Padrenuestro y la bendición apostólica impartida por el Santo Padre.