El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, exhortó a los creyentes de todas las religiones a comprometerse conjuntamente en la construcción de la "ciudad de Dios", inspirados en el "camino de Nehemías" propuesto por el papa León XIV en la encíclica Magnifica humanitas. Lo hizo durante una lectio magistralis pronunciada el 11 de septiembre en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

En la conferencia, titulada Diálogo y encuentro, camino para construir la magnífica humanidad, el purpurado afirmó que "nadie puede sentirse ajeno" al proyecto planteado por el Pontífice, porque "está en juego el futuro de la humanidad".

"Decidirse a trabajar hombro a hombro para reconstruir los grandes valores de la humanidad" es, dijo, la tarea a la que están llamados los creyentes, "escuchando y dialogando con todos con respeto y confianza".

Del "síndrome de Babel" al "camino de Nehemías"
Tras transmitir el saludo y el afecto de León XIV, el cardenal Koovakad explicó que la primera encíclica del Papa presenta dos formas opuestas de afrontar la realidad: el "síndrome de Babel" y el "camino de Nehemías".

Según explicó, Babel representa la autosuficiencia humana, el individualismo y las ideologías que alejan de Dios y dificultan el encuentro con el hermano. En cambio, Nehemías simboliza a quien confía en Dios, coordina esfuerzos, reconcilia posturas enfrentadas y reconstruye la comunidad.

"El camino de Nehemías acerca a Dios y engrandece la dignidad humana", sostuvo.

Un testimonio común por el bien de todos
El prefecto insistió en que las religiones están llamadas a ofrecer un testimonio conjunto al servicio del bien común, superando prejuicios y promoviendo el encuentro "cara a cara".

Retomando enseñanzas de Francisco en Fratelli tutti y Evangelii gaudium, aseguró que las distintas tradiciones religiosas "nos necesitamos unos a otros para ampliar el horizonte de la Verdad", según el modelo del poliedro, capaz de integrar diversas perspectivas sin excluir a nadie.

Asimismo, recordó el Documento sobre la Fraternidad Humana firmado por Francisco y el imán Ahmad Al-Tayyeb, y reiteró que la fe nunca puede convertirse en motivo de enfrentamiento.

Libertad religiosa y paz "desarmada y desarmante"
Entre los compromisos compartidos que propuso, Koovakad destacó la defensa de la libertad religiosa como derecho fundamental, la protección de las minorías religiosas, el cuidado de los más pobres, el desarrollo integral de los pueblos y la preservación de la casa común.

También reclamó condenar sin ambigüedades la guerra como medio para resolver conflictos.

"La única vía verdaderamente humana y humanizadora es la de una paz desarmada y desarmante", afirmó, retomando una expresión del papa León XIV.

Una ética para la inteligencia artificial
El cardenal también subrayó la necesidad de un uso ético de la inteligencia artificial, para que siempre permanezca al servicio de la dignidad humana y nunca sea utilizada con fines bélicos.

"El testimonio común al servicio de los más vulnerables, la defensa de su dignidad sagrada y el cuidado de la creación brotan de nuestra propia identidad religiosa y revelan el rostro del Dios en quien creemos", concluyó.

La jornada académica incluyó un diálogo entre Koovakad y el arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la UCA, monseñor Jorge García Cuerva, con estudiantes de la universidad, seguido por una oración comunitaria interreligiosa y la celebración de la Eucaristía.