Durante la Audiencia General de este miércoles, el Santo Padre compartió los detalles de esta jornada dedicada a los niños y aseguró que experimentará “la alegría de encontrarlos” durante este evento que se realizará en el Vaticano.
El evento está promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y se espera que sea un momento de encuentro, oración y fiesta que involucre a los más pequeños junto con sus familias, procedentes de todas partes del mundo.
Al final de la Audiencia General, el pequeño Majd Bernard, de 7 años, procedente de Gaza, junto al P. Enzo Fortunato, presentaron al Papa la bandera con el logotipo oficial de la próxima edición de la jornada, que el Pontífice firmó.
“Las huellas situadas en el centro del logo evocan los gestos simples y auténticos de la infancia, signo de la universalidad y de la pureza de los más pequeños”, explica el comité organizador del evento.
Además, los distintos colores representan la multiplicidad de culturas que, unidas, “componen una armonía capaz de acoger y valorar las diferencias”. Las siete huellas remiten a los siete continentes, mientras que la cúpula de San Pedro aparece como un abrazo “que acoge y protege a los niños de todo el mundo, con la cruz que recuerda la pasión y la resurrección de Cristo”.
“En la próxima Jornada Mundial de los Niños, la Iglesia quiere prestar nuevamente una atención particular al mundo de la infancia y al ambiente natural en el que los niños viven y crecen, es decir, la familia”, declaró el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el cardenal Kevin Farrell
“A los niños —continuó el purpurado— hay que mostrarles la belleza de la paz, la paz vivida ante todo en sus familias, en los ambientes que frecuentan y en el mundo entero”.
Asimismo, subrayó que los pequeños “comprenden bien el valor de la paz y sufren mucho cuando perciben tensiones y conflictos a su alrededor, empezando por los padres o en el entorno cercano. Por eso, deseamos que la próxima JMN sea una hermosa ocasión para que la Iglesia se muestre cercana a los niños y a sus familias, dándoles esperanza y alegría”.
Por su parte, el P. Enzo Fortunato, responsable del evento, agradeció al Santo Padre por su atención a esta jornada “tan importante para la Iglesia y la sociedad”.
“Junto con el Papa León —agregó el sacerdote— diremos que un futuro mejor es posible. Los datos de las organizaciones internacionales son claros: en el mundo viven más de dos mil millones de niños, cada día unos 13.000 menores de cinco años pierden la vida por causas prevenibles y millones viven en zonas de conflicto, donde la guerra impide construir un futuro”, lamentó.
La primera edición de la Jornada Mundial de los Niños, celebrada en 2024, contó con la participación de unos 100.000 niños procedentes de 101 naciones. El evento, que tocó el corazón de la Iglesia universal, dejó una profunda huella de fraternidad y esperanza.
Con la segunda edición de 2026, la Iglesia Católica renueva su compromiso de escuchar y valorar la voz de los más pequeños.