Después de casi tres años de trabajo, este domingo por la mañana quedó inaugurada en Oberá la "Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora", un espacio destinado a la recuperación y el acompañamiento integral de personas con consumos problemáticos. 

El nuevo centro, impulsado por la diócesis de Oberá, funciona en el edificio de la ex Escuela Fontana, un inmueble histórico fundado en 1930 y cedido en comodato por el Gobierno de Misiones y el obispado de Oberá para el desarrollo del proyecto terapéutico y comunitario.

En una primera etapa, el lugar tendrá capacidad para unas 30 personas, que atravesarán un proceso de recuperación de aproximadamente un año. La propuesta incluye grupos de ayuda y contención familiar, actividades abiertas a la comunidad y formación en oficios manuales, entre ellos panadería, granja y huerta, con el objetivo de promover el autosostenimiento a través de la cultura del trabajo.

La apertura incluyó la bendición de las instalaciones, una misa presidida por el obispo de Oberá, monseñor Damián Bitar, junto al fraile alemán Hans Stapel, uno de los fundadores de Fazenda de la Esperanza, y un acto inaugural del que participó el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.

También asistieron Nelson Giovanelli, cofundador de la primera Fazenda en Guaratinguetá, San Pablo, Brasil, el 29 de junio de 1983, y Valdenei José Westin, referente de la Fazenda Las Canteras, de Córdoba, y representante regional de la organización en el Cono Sur.

La esperanza que renace en Oberá
Monseñor Bitar destacó en su homilía que la creación de la Fazenda de la Esperanza es fruto de una obra que la diócesis fue gestando bajo la acción del Espíritu Santo. Recordó que, durante la solemnidad de Pentecostés y en el marco del aniversario de la diócesis, la comunidad había consagrado sus familias al Espíritu, pidiendo la gracia de ser una Iglesia cercana, compasiva y abierta a los más pobres y sufrientes. 

Según expresó, esa oración encontró respuesta en los numerosos dones y carismas que fortalecieron a la Iglesia diocesana, entre ellos el "carisma de la esperanza", que tomó forma concreta en la pastoral de adicciones y luego en el proyecto de la Fazenda de la Esperanza.

El obispo relató que la iniciativa nació del compromiso de laicos y sacerdotes que comenzaron a acompañar a personas afectadas por las adicciones, descubriendo que no alcanzaba solamente con la atención ambulatoria, sino que hacía falta un espacio de recuperación integral. 

En ese camino surgió el sueño de abrir una Fazenda, proyecto que avanzó gracias al trabajo comunitario, la colaboración de voluntarios y el apoyo del Gobierno de Misiones mediante la cesión del predio por 50 años. 

Monseñor Bitar subrayó que la Fazenda no es solo un método de desintoxicación, sino un estilo de vida basado en el trabajo, la oración y la vida comunitaria, donde el encuentro con Cristo permite reconstruir la vida y recuperar la esperanza. También señaló el valor simbólico de reabrir la antigua Escuela 173, hoy transformada en "familia de la esperanza", como signo de una nueva vida suscitada por la acción del Espíritu Santo.

Más de cuatro décadas
En diálogo con Primera Edición, Giovanelli expresó su satisfacción por la inauguración y recordó los inicios de la experiencia: "Hace 43 años empezamos con un joven que pidió ayuda. Pensamos en dar respuesta a una necesidad puntual, pero él tomó tan en serio la propuesta que atrajo a otros amigos de la calle y así nació la primera comunidad. Nunca imaginamos que esta experiencia llegaría a todas las provincias de Brasil y luego a otros 28 países".

Por su parte, Westin explicó que la sede "María Auxiliadora" aplicará la misma metodología de las más de 180 Fazendas que funcionan en el mundo. "Habrá encargados y padrinos que acompañarán a los chicos durante su recuperación. También existe una comisión directiva que apoya y trabaja junto con la Iglesia", señaló.

El párroco de la catedral San Antonio de Oberá y principal impulsor del proyecto, Ariel Manavella, destacó que el nuevo espacio busca ofrecer "escucha, acompañamiento y contención a personas que atraviesan muchos dolores en la vida", no sólo vinculados a las adicciones, sino también a la soledad, la depresión y el agotamiento emocional.

"El sueño cumplido es ver un rostro feliz y hoy hay muchos rostros felices. Eso hace que el sueño se vea realmente colmado", afirmó.

"Fazenda de la Esperanza" es una organización internacional reconocida por la Iglesia católica que trabaja en la recuperación de jóvenes con consumos problemáticos. Cuenta con más de 184 sedes en el mundo, doce de ellas en la Argentina, y basa su propuesta en tres pilares: trabajo, espiritualidad y convivencia.