La comunidad de Catamarca dio inicio, en la mañana del 17 de julio, a la 55º edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. La ceremonia inaugural, realizada en el Predio Ferial local, estuvo marcada por el sentido religioso al desarrollarse en el marco del Año Jubilar Diocesano que conmemora el bicentenario del natalicio del beato fray Mamerto Esquiú.
La apertura oficial contó con la bendición y participación del obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, quien estuvo acompañado por el capellán de la catedral, presbítero Leandro Roldán, y el presbítero Héctor Montiel, perteneciente a la diócesis de La Rioja.
Asimismo, estuvieron presentes el gobernador provincial, Lic. Raúl Jalil; el intendente de la ciudad capital, Dr. Gustavo Saadi; el gobernador de Río Negro, Alberto Edgardo Weretilneck; el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe; junto a jefes comunales del interior, legisladores, autoridades policiales e invitados especiales.
Bajo el amparo de la Virgen del Valle y del beato fray Mamerto Esquiú
Nuestra Señora del Valle, patrona nacional del Turismo, ingresó a la sala mayor del Predio Ferial en brazos de monseñor Urbanc. Para esta ocasión especial, la imagen mariana lució una chalina de vicuña que fue donada por el artesano Enrique Maldonado, oriundo de la localidad de Londres (departamento de Belén).
Por su parte, la imagen del beato Mamerto Esquiú, ataviada con su tradicional estola de vicuña, fue llevada por reinas de la Fiesta del Poncho de distintas ediciones, oriundas del departamento de Fray Mamerto Esquiú, cuna del ilustre fraile catamarqueño. Ambas imágenes fueron entronizadas en altares dispuestos en el escenario mayor de la fiesta cultural, tras ser recibidas con música, glosas alusivas y el aplauso de los presentes.
Llamado a la unidad nacional
Luego de entonar el Himno Nacional Argentino y del Himno a Catamarca, monseñor Urbanc realizó la tradicional invocación religiosa.
En su alocución, el prelado destacó el simbolismo mariano de la festividad: "Qué hermoso que, cobijados bajo el manto de nuestra Madre, que nosotros lo representamos con el poncho, podamos compartir estos días de fiesta, de gratitud, de compromiso".
Al subrayar la importancia del Año Jubilar Diocesano -que se extiende desde el 10 de enero, aniversario de la muerte del fraile, hasta el 11 de mayo de 2027, cuando se cumplan los 200 años de su nacimiento-, el obispo recordó el lema que guía este tiempo de gracia: "Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la unidad".
"Quiera Dios que este lema penetre profundamente en la conciencia de todos y que este festival sea realmente la ocasión propicia para que todos nosotros, los argentinos, trabajemos por la unidad en nuestra patria", exhortó monseñor Urbanc. Asimismo, el pastor anheló que la permanencia de las imágenes sagradas en el predio ayude tanto a los residentes locales como a los turistas a "embebernos del espíritu de María y del espíritu del beato Mamerto Esquiú".
Para concluir el obispo guió a la asamblea en el rezo del padrenuestro, roció las instalaciones con agua bendita e impartió la bendición sobre los expositores y visitantes.
Al finalizar el acto protocolar, la imagen de la Virgen del Valle fue trasladada por monseñor Urbanc hacia el ingreso al Pabellón de Turismo. Allí, junto a la imagen del beato Esquiú, ubicada en un espacio especialmente acondicionado para este año jubilar, permanecerán expuestas para la veneración de los fieles y visitantes durante el desarrollo de la Fiesta del Poncho.