La comunidad parroquial y educativa del Colegio San Isidro Labrador celebró el 15 de mayo su fiesta patronal con una misa presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, en el marco de la memoria litúrgica de san Isidro Labrador.

Participaron de la celebración directivos, docentes, alumnos e integrantes de la Vicaría de Educación de la arquidiócesis porteña, quienes compartieron la Eucaristía en honor al patrono de los trabajadores del campo.

Durante la homilía, el arzobispo porteño tomó la figura de san Isidro como modelo de sembrador y animó a la comunidad educativa a sembrar esperanza y fraternidad en la vida cotidiana.

"Quería hoy con ustedes pedirle a San Isidro que nos ayude, él siendo sembrador, a sembrar en la vida de cada uno de nosotros", expresó.

Inspirado en recientes palabras del papa León XIV, monseñor García Cuerva invitó además a revisar el modo de comunicarse y de vincularse con los demás. "Pensaba pedirle a san Isidro Labrador que nos ayude a podar a veces los comentarios que hacemos, que nos ayude a podar las palabras con las que tratamos mal a los otros", afirmó.

En ese sentido, exhortó a dejar de lado "la crítica constante" y las expresiones agresivas, para construir vínculos más humanos y pacíficos.

Levantar la mirada
El arzobispo retomó otra de las ideas propuestas por el Santo Padre: la necesidad de "levantar la mirada" frente a las dificultades cotidianas.

"Le pedimos a él que como sembrador nos ayude a levantar la mirada. A no quedarnos en el chiquitaje, a no quedarnos en la cosa pequeña del día a día", señaló.

Asimismo, recordó una enseñanza reiterada del papa Francisco sobre la educación entendida como "un acto de esperanza", que exige paciencia y confianza en los procesos.

"La educación es un nosotros"
Monseñor García Cuerva también destacó que la tarea educativa no puede realizarse de manera aislada ni individualista.

"Lo tercero que decía León es que hay que custodiar el corazón. El propio y el de los alumnos", sostuvo, y remarcó que educar "es un acto coral", una construcción comunitaria.

"Nadie puede solo, en tiempos en que nos incentivan a la competencia y al individualismo, nosotros seguimos creyendo que la educación es un acto de un 'nosotros'", expresó.

En el tramo final de su homilía, el arzobispo alentó a la comunidad educativa a afrontar los desafíos con confianza y sentido de comunión.

"Es mucho lo que tenemos y son grandes los desafíos, pero no estamos solos en esto. Le pedimos a San Isidro que como sembrador interceda por nosotros", concluyó.

Al finalizar la misa, un alumno del colegio junto con monseñor García Cuerva entregó a los docentes los Idearios elaborados por la Vicaría de Educación de la arquidiócesis, como signo de comunión y acompañamiento para la tarea educativa.