El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, publicó una reflexión en la que invita a afrontar las grandes preguntas sobre el rumbo de la humanidad en un contexto marcado por la incertidumbre, los cambios tecnológicos, las adicciones y los conflictos armados. En ese marco, sostuvo que la fe en Cristo ofrece una esperanza capaz de orientar la vida personal y comunitaria.
Tomando como punto de partida una expresión del papa León XIV, el prelado señaló que la humanidad atraviesa "un cruce de caminos" y debe responder interrogantes que ya no pueden postergarse: "¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?".
Si bien reconoció los beneficios de los avances científicos y tecnológicos, advirtió que también han traído consigo mayor presión, aislamiento y una creciente cultura del descarte de los más frágiles.
El riesgo del aislamiento y las adicciones
Monseñor Lozano observó que, pese a la hiperconectividad de la era digital, "estamos más solos que nunca", retomando una expresión del papa Francisco. En ese contexto, lamentó que resulte cada vez más difícil el diálogo con quienes piensan distinto y alertó sobre las distintas formas de adicción que buscan aliviar el vacío existencial.
Entre ellas mencionó el consumo compulsivo de tecnología, la dependencia del trabajo, el juego de azar y las apuestas en línea, cuya creciente difusión durante las transmisiones deportivas calificó de preocupante. Al respecto, recordó una expresión de la Conferencia Episcopal Argentina: "Si es por plata, ya no es un juego".
Asimismo, señaló que la persistencia de las guerras en distintas regiones del mundo continúa provocando muerte, sufrimiento y desplazamientos forzados, evidenciando los desafíos que enfrenta la comunidad internacional.
La esperanza nace del encuentro con Cristo
Frente a este panorama, el arzobispo afirmó que la respuesta cristiana pasa por redescubrir la presencia de Jesús, que invita a vivir desde la confianza, el perdón y la solidaridad.
"Dios sigue susurrando al corazón: 'No temas, porque yo estoy contigo'", recordó, citando al profeta Isaías, e insistió en que el encuentro con Cristo en la comunidad cristiana fortalece el camino hacia una sociedad "más justa y más humana".
Finalmente, monseñor Lozano animó a no eludir los grandes interrogantes de este tiempo. "Las preguntas pueden resultar incómodas; pero son necesarias. El avestruz mete la cabeza en la tierra; no hagamos lo mismo", concluyó.
Al cierre de su reflexión, también destacó la reciente presentación en San Nicolás del libro Carlos Ponce de León. Retrato de un pastor inolvidable, de la hermana Lucía de Jesús Hermano, una obra que rescata el testimonio y legado del recordado obispo sanluiseño, a quien definió como una figura cuya luz sigue iluminando a la Iglesia.